Momento de relax

 

1. Mi palabra amable

La importancia del Mindfulness en las emociones y la gestión de conflictos: En las relaciones interpersonales surgen conflictos y a veces es muy difícil para los niños y niñas expresar las emociones que sienten. A través del Mindfulness se ofrecen 4 fases para facilitar la expresión de las emociones y la gestión de esos conflictos.

  1. Validar las emociones y sentimientos de los niños y niñas implicados en el conflicto.
  2. Hacer consciente al niño o niña que molesta de las emociones que siente el otro niño o niña.
  3. Hacer consciente al niño o niña molestada de las emociones que siente el niño o niña que molesta.
  4. Ser conscientes de lo que cada persona ha sentido: validando la situación desde ambas perspectivas, lo cual permite que dos niños o niñas se observen y empaticen; aunque no estén de acuerdo con lo sucedido.

 

Objetivo:

  • Mejora de la cohesión grupal y del conocimiento entre las personas del mismo.

Tiempo:

  • Una sesión.

Desarrollo:

Diremos a alumnas y alumnos que se sienten en círculo. Han de expresar, por turnos, una palabra amable sobre su propia persona y mientras tanto el resto de las personas participantes han de escuchar con respeto, aunque puedan no estar de acuerdo con lo que escuchan.

A la mayor parte de niños y niñas de esta edad no les surge con facilidad decir nada amable sobre su propia persona, porque les da vergüenza, o porque creen que no es correcto decir algo bueno sobre sí mismos.

A través de este ejercicio aprenden a ser amables y a tratarse con el mismo cuidado y cariño que han de tratar a las demás personas.

Variante: si el ejercicio anterior les cuesta mucho se puede hacer esta variante. Se colocan todos y todas las participantes en círculo, por parejas se miran con atención y cogiéndose de las manos, se dirán una palabra amable, cada persona a la otra persona con la que está.

De esta manera también se desarrolla la capacidad de ser amables y a tratarse con el mismo cuidado y cariño que han de tratar a las demás personas. No obstante, lo interesante sería comenzar el ejercicio tal y como se señala al principio.

 

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1 Gascón Aguilar, M.: Creciendo con MindFulness. En casa y en la escuela. Editorial Edaf, Madrid, 2017.

2. Atención al sonido

Objetivos: 

  • Lograr concentrarse.
  • Experimentar la relajación y valorarla.

Tiempo:

  • Una sesión.

Desarrollo:

Para hacer este ejercicio es necesario que haya una persona que vaya produciendo un sonido agradable con algún instrumento, campanillas, almirez musical, cuenco tibetano, etc. Es conveniente elegir un elemento que nos permita dar una última nota que perdure en el tiempo y se vaya apagando el sonido poco a poco; así, los niños y las niñas tienen que llevar su atención hasta el final de la nota, hasta que desaparezca el sonido, poco a poco, por completo.

 

Mientras que estás realizando el sonido da las siguientes instrucciones:

  • Siéntate cómodamente, con las piernas cruzadas o con la espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas.
  • Cierra los ojos. 
  • Lleva tu atención al sonido que estás escuchando, sigue escuchando hasta que el sonido haya desaparecido del todo.
  • En ese momento levanta el brazo y abre los ojos.
 

NOTA: Es muy interesante, porque les ayuda a focalizar su atención de una forma muy selectiva, ya que incluso si hay otros sonidos de fondo en la habitación donde estéis, ellos y ellas aprenden a estar atentos y atentas al sonido que han elegido escuchar: el que tú estás realizando.

Otro beneficio de esta práctica es que aprenden a seleccionar el sonido al que quieren prestar atención. Muchos niños y niñas se quejan de que, en su clase, a veces, hay mucho ruido, los compañeros o compañeras hablan muy alto o gritan, y eso les impide concentrarse en lo que están haciendo y se enfadan o se ponen nerviosos. Con este ejercicio perciben que pueden dejar de escuchar algo que les molesta y llevar su atención hacia un foco determinado.

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1 Gascón Aguilar, M.: Creciendo con MindFulness. En casa y en la escuela. Edaf argitaletxea, Madril, 2017.

3. Caminata consciente

Objetivos: 

  • Lograr concentrarse.
  • Experimentar la relajación y valorarla.

Tiempo:

  • Una sesión.

Desarrollo:

Se ponen los niños y las niñas de pie y con los ojos cerrados y van andando despacio, en línea recta, poniendo un pie delante del otro, pero con un poco de separación entre ambos (no juntos como si estuvieran en una cuerda floja).

Desde la otra punta de la habitación la persona que les da las instrucciones les dice que los parará cuando lleguen hasta ella.

Antes de que comiencen a andar se les dice que deben llevar su atención a sentir las plantas de los pies sobre el suelo (si se hace sin zapatos es más fácil sentir el suelo). Mientras que la atención esté en sentir cómo caminan y las sensaciones de cada pisada andarán en línea recta.

Cuando lleguen hasta donde esté la persona que les da las instrucciones, si se han desviado hacia la derecha o la izquierda, se les pregunta ¿dónde estaba tu mente mientras caminabas?, ¿qué pensabas?

NOTA: Mientras su atención se encuentre en la acción de andar y en sentir sus pies no se desviarán hacia los lados; si su mente piensa en algo, se desviarán. Esto les ayuda a comprender el significado de estar atentos y los beneficios para ellos. Es una forma muy gráfica de aprenderlo. Y, además, es un ejercicio que les divierte mucho y que se puede hacer en distintas sesiones, ya que lo suelen pedir y les resulta de mucha ayuda a los más inquietos físicamente.

 

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1 Gascón Aguilar, M.: Creciendo con MindFulness. En casa y en la escuela. Edaf argitaletxea, Madril, 2017.