Diseño de la campaña

  1. Diseño de la campaña

Cuando comenzamos a diseñar una campaña, la primera cosa en la que debemos pensar es qué queremos comunicar. Para ello, los elementos más interesantes serán el eslogan y las imágenes.

Pensaremos, pues, en un eslogan que recoja bien la idea que queremos trasladar, y, junto con ello, seleccionaremos una imagen o un dibujo, que puede ser nuestro original o descargado por Internet.

La imagen deberá ser simple, pero llamativa y significativa a la vez.

Para ello, organizaremos grupos de cuatro o cinco personas y recurriremos a la estructura cooperativa lápices al centro (1). A continuación, cada grupo expondrá su propuesta ante toda la clase y, entre todos y entre todas, seleccionarán una, mediante la dinámica del grupo nominal (2)

NOTA: en caso de que esta actividad se desarrolle en más de una clase, se puede recurrir a la misma dinámica para seleccionar una entre todas las propuestas.

FOLIO GIRATORIO[1]

El docente proporcionará una tarea a los grupos (un listado de palabras, escribir un relato, explicar lo que saben sobre un determinado asunto para conocer sus ideas previas, una frase que resuma la idea principal de un tema que están estudiando...) y un miembro del grupo empezará a escribir su parte o aportación sobre el folio rotatorio.

A continuación, siguiendo la dirección de las agujas del reloj, pasará el folio a la persona que esté a su lado, para que escriba su parte en el folio. Y así sucesivamente, hasta que participen todas las personas del grupo.

Criterios para impulsar la participación y la interacción:

  • Todos los miembros de clase deben comenzar el turno en alguna ocasión. Así, conseguiremos que todo el mundo dé su opinión antes de que el resto escriba sus ideas.
  • Quien tenga que escribir, en primer lugar, informará a sus compañeros y compañeras sobre lo que va anotar, quienes le responderán si es correcto o procedente.
  • Mientras una persona escribe, los demás miembros permanecerán atentos para ver si lo hace bien. En caso de que haga algo mal, le corregirán. Todos y todas son responsables de lo que quede registrado en el folio rotatorio, y no solo el autor o la autora de cada frase.

[1] Pujolas, P. eta Lago, J. R. (Koord.). IK/KI PROGRAMA («Ikasteko Kooperatu / Kooperatzen Ikasi») TALDEAN IKASTEN IRAKASTEKO Ikasketa kooperatiboaren inplementazioa ikasgelan.

GRUPO NOMINAL

Esta dinámica –al igual que la propuesta por María Luisa Fabra (1992)– resulta muy útil para que el alumnado obtenga información sobre una determinada visión o idea en torno a un asunto o tema, de manera estructurada. Por tanto, facilita la participación del alumnado más reservado y evita el protagonismo excesivo de los más extrovertidos. Según la profesora Fabra, consiste en una técnica especialmente útil cuando se trata de adoptar decisiones consensuadas sobre las normas, la disciplina, las actividades, etc. que deben adoptar los miembros de una clase. Por otra parte, puede ser adecuado para que el profesorado, una vez finalizado el tema, tenga constancia de los conocimientos adquiridos por los y las alumnas y qué conocimientos consideran importantes.

Aplicaremos la técnica de la siguiente manera.

En primer lugar, el o la docente, o la persona que actúe como intermediaria (puede ser un alumno o una alumna), explicará el objetivo que se persigue a través de esta técnica, y hará hincapié en el problema o en el asunto que requiere toda nuestra atención.

En unos cinco minutos, todas las personas que participan, de manera individual, anotarán las informaciones, las propuestas o las sugerencias que se le ocurran sobre el tema o el problema propuesto.

La persona intermediadora solicitará a cada participante que lea en voz alta sus ideas, y las anotará en la pizarra. En caso de que alguien no quiera participar, puede «pasar», mientras que, si alguien tiene más de una idea, deberá esperar hasta que se complete el primer turno, siempre y cuando la misma idea no haya sido ya lanzada por alguna otra persona durante el primer turno. Está claro, pues, que lo principal en este caso son las ideas, y no quién las haya lanzado.

Una vez que hayamos recogido todas las ideas, y tras haber organizado los turnos pertinentes, el o la dinamizadora preguntará al alumnado si ha quedado todo claro. En caso de que haya dudas sobre alguna aportación, será el momento idóneo para plantear todas las interrogantes a quien la haya propuesto. Se tratará exclusivamente de explicaciones, y no críticas u objeciones a las ideas aportadas.

Al finalizar, asignaremos a cada idea una letra, por orden alfabético: la primera será la A, la segunda B, la tercera C y así sucesivamente.

En un siguiente paso, cada participante ordenará de manera jerárquica las ideas, en función de su propio criterio: la idea más adecuada recibirá un punto, la segunda dos puntos, tres la tercera y así sucesivamente, hasta puntuar todas las ideas (si teníamos 12 ideas, la última tendrá 12 puntos).

A continuación, junto a cada una de las ideas, se anotará la puntuación atribuida por cada participante, y, finalmente, se sumarán todas las puntuaciones, de tal manera que obtengamos las ideas mejor valoradas (es decir, aquellas que menor puntuación hayan logrado).

Por último, comentarán, debatirán y resumirán los resultados obtenidos.

En caso de que el grupo sea demasiado numeroso, considerando que está dividido en varios subgrupos, podemos seguir el mismo procedimiento para su aplicación de manera más ágil, pero sustituyendo el trabajo individual por el trabajo en grupos, a la hora de pensar y redactar las ideas sobre el tema o el problema, así como a la hora de dar las puntuaciones.

DISEÑO DE LA CAMPAÑA